Sobre las Llanuras de Santo Domingo

El territorio que hoy conocemos como cantón de Orotina fue, en tiempos precolombinos, escenario de asentamientos indígenas pacíficos, aunque también de intensas guerras tribales. A partir del siglo XIV, estas tierras fueron testigo de violentas conquistas que provocaron el desarraigo de comunidades enteras. Posteriormente, durante la colonización española, la región permaneció relativamente aislada de la vida colonial hasta la independencia de Costa Rica en 1821.

Desde la llegada de los españoles, Orotina recibió diversos nombres otorgados por conquistadores, cronistas, cartógrafos e historiadores, los cuales variaron a lo largo del tiempo, especialmente durante los siglos XIX y XX.


Origen toponímico

Tras revisar las crónicas de conquistadores y los registros públicos de Esparza que conserva el Archivo Nacional —documentos que van del siglo XVII hasta inicios del XIX— se concluye que la expresión “Llanuras de Santo Domingo” no aparece en esas fuentes tempranas.

La primera mención se registra en 1822, en un documento del Archivo Nacional que describe la venta de ganado, una casa y corrales en la Hacienda de Santo Domingo, ubicada bajo la jurisdicción de Esparza.

Unos años más tarde, en 1831, otro registro menciona el Cerro de Santo Domingo como punto de referencia en la delimitación territorial entre Esparza y las minas de los Montes del Aguacate. Ambos documentos indican que “Santo Domingo” se refería a un área ubicada al este de Esparza, correspondiente a lo que antes se conocía como el Valle de la Cruz, nombre asignado por los conquistadores españoles.


Evolución del nombre

En registros de 1844 y 1849, el lugar aparece como “Santo Domingo de Esparza”, denominación que a partir de 1851 cambiaría a “Santo Domingo de San Mateo”.

En 1866, el ingeniero alemán Francisco Kurtze incluyó “Santo Domingo” en sus estudios para el trazado del ferrocarril interoceánico entre Limón y Caldera. Para ese momento, el término ya abarcaba toda la extensión de las llanuras, es decir, prácticamente el territorio del actual cantón de Orotina.

El historiador Francisco Montero Barrantes fue el primero en utilizar la expresión “Llanuras de Santo Domingo” en 1890. Posteriormente, en 1905, Ricardo Fernández Guardia retomó el nombre al ubicar el antiguo Valle de Coyoche, situado en la parte central de estas tierras.

Más de veinte años antes, León Fernández Bonilla —padre de Ricardo— había descrito esta región como el “Valle de Santo Domingo”. Sin embargo, su topografía corresponde más a una llanura que a un valle.


¿Por qué el nombre de un santo?

El origen del nombre podría estar ligado a la religiosidad colonial. El documento de 1822 sugiere que gran parte del territorio formaba parte de una cofradía o capellanía, y es probable que el título “Santo Domingo” se deba a la persona o grupo que la fundó. También cabe la posibilidad de que un sacerdote —quizá de la parroquia de Esparza— asignara el nombre en el marco de los beneficios eclesiásticos asociados a esas tierras.