El pasado sábado 5 de abril, el Centro de Cultura e Historia de Orotina —ubicado en la antigua estación del ferrocarril del cantón— fue el escenario de la décima edición del Día del Ferrocarrilero, una celebración cargada de historia, memoria y sabor local. Esta actividad, impulsada por la Municipalidad de Orotina desde el año 2015, tiene como objetivo rescatar del olvido la valiosa labor que durante décadas desempeñaron hombres y mujeres a lo largo de la línea férrea que unía San José con Puntarenas, trayendo consigo progreso, trabajo y oportunidades a comunidades como Orotina.
Este año, la conmemoración tuvo un matiz especial: se celebraron también los ocho años desde el traslado de la Locomotora 130 a Orotina e inicio de su proceso de restauración. Esta emblemática máquina se ha convertido en un verdadero ícono de la cultura local y símbolo del legado ferroviario nacional.
Durante la última década, cada edición del evento ha resaltado un elemento clave del quehacer ferroviario, desde los peones de vía hasta los conductores y venteras. En esta ocasión, el enfoque fue la gastronomía tradicional, un componente fundamental del patrimonio inmaterial que ha acompañado la vida ferroviaria y la cotidianeidad orotinense.
Además de las presentaciones artísticas y culturales, el evento sirvió como plataforma para reflexionar sobre la importancia de conservar tanto el patrimonio material como el inmaterial del cantón. Se destacó el esfuerzo conjunto entre el gobierno local, la comunidad y diversas instituciones estatales por preservar la identidad cultural de Orotina.
Entre los invitados especiales estuvieron Daniela Meneses, representante del Ministerio de Cultura y Juventud, quien habló sobre el impacto del programa Puntos de Cultura en la promoción de proyectos comunitarios. También participó Roberto Alvarado Astúa, director de DINADECO, quien elogió la labor de ADEPPCO como asociación comprometida con la conservación del legado cultural del cantón.
La alcaldesa de Orotina, Margot Montero, también se dirigió a los presentes para reafirmar el compromiso de la municipalidad con la restauración y conservación del patrimonio arquitectónico, como el andén de pasajeros y la bodega de la antigua estación, recientemente renovados con fondos municipales.
El evento incluyó participaciones especiales como la de doña Rosalba Vargas, escritora local dedicada a plasmar en cuentos y poemas las tradiciones orotinenses, y don Francisco Herrera, investigador de la UNED, quien presentó avances de su estudio sobre la gastronomía local, próximo a publicarse en un libro que profundiza en las historias y significados detrás de cada receta.
El espacio artístico estuvo a cargo del grupo folclórico Caburé, que se presentó en dos ocasiones, estrenando la canción “La Locomotora 130”, un homenaje musical a la histórica máquina que sigue inspirando a Orotina.
Así, entre recuerdos, sabores y bailes, Orotina celebró una vez más su historia ferroviaria, reafirmando que el tren no solo dejó rieles, sino también una profunda huella en la identidad de su gente.













