En las décadas de los 80, la Estación del Pacífico era testigo de largas filas de personas cargando mochilas, listas para abordar el tren hacia Puntarenas, Barranca o Mata de Limón. La atmósfera de fiesta y expectativa envolvía a los viajeros, sin saber que esos momentos serían parte de un pasado que pronto se desvanecería.
El tren avanzaba entre poblados, potreros y árboles de mango y aguacate, ofreciendo un paisaje cautivador. El golpeteo de las ruedas y el estridente silbato del tren evocaban recuerdos de una época inolvidable. Al descender por los cerros de Atenas, el convoy era recibido por el encantador cantón de Orotina, revelando a lo lejos una poza azul cristalina y una imponente catarata blanca.
El Pueblo de Concepción: Historia Viva
Concepción, un pequeño pueblo ubicado en un recodo del kilómetro 56 de la línea férrea, surgió en los años 30. Fue un pueblo próspero con escuela, comisariato, oficina de telégrafo y de policía. La ganadería y la minería en los Montes del Aguacate impulsaron su crecimiento. Durante años, Concepción fue un punto clave para la exportación de ganado y oro.
Los habitantes que no se dedicaban a la minería o al ferrocarril, trabajaban en la agricultura. Las mujeres, conocidas como «venteras», viajaban en tren vendiendo productos para mantener a sus familias.
Sin embargo, con la caída de la actividad ganadera, el agotamiento de las minas, el auge de las carreteras nacionales y el cierre del ferrocarril nacional en 1995, Concepción comenzó a desvanecerse. Hoy, solo quedan vestigios de su antigua gloria: gradas, paredes y marcos de puertas cubiertos por la vegetación, silenciosos testigos de un tiempo que no volverá.
El Tren Fantasma de Concepción: Entre Mitos y Realidad
La historia de Concepción no solo está tejida por hechos históricos, sino también por leyendas que estremecen. Entre estas, destaca la del tren fantasma. Se dice que, durante la noche, un silbato profundo rompe el silencio. Una luz centellante aparece a lo lejos, pero el tren nunca llega. Los campistas, aterrorizados, huyen del lugar sin esperar el amanecer.
Otra leyenda habla del fantasma de un minero que deambula por las ruinas de Concepción buscando el oro que enterró en vida. A los duendes se les atribuye que puertas y ventanas se abran y cierran de golpe, y voces lejanas llenan el aire.
Concepción Hoy: Un Recuerdo en el Tiempo
Hoy, Concepción es un lugar accesible a pie por la vía del tren y también en vehículo doble tracción a través de una trocha desde la ruta 27. Los visitantes que se atreven a recorrerlo encuentran un paisaje donde la naturaleza ha reclamado su espacio. Los monos congo y los pericos son los nuevos habitantes de este lugar, mientras la vieja estación y el sagrario de la Purísima Concepción de María permanecen como guardianes de su memoria.
Concepción no es solo un pueblo abandonado, sino un espacio donde la historia y la leyenda se entrelazan, donde cada rincón susurra relatos de un pasado vibrante y un presente envuelto en misterio.
Recientemente, mediante un emprendimiento comercial, la famila Castro ha abierto una agradable soda dentro de su propiedad, contiguo a la poza de Concepción, donde nacionales y extranjeros pueden disfrutar de las bellezas del lugar los fines de semana.








